Información del proyecto
A partir de un corpus de textos literarios escritos por mujeres latinas en los EE.UU. en la segunda mitad del siglo XX (desde 1960 hasta 2007), nos proponemos estudiar las metáforas culinarias sobre las que ellas afirman su identidad, una identidad que definimos (en base a las aportaciones de Fernando Ortiz) como “transcultural”.
Recientemente, el tema de la comida ha sido muy teorizado desde los campos del feminismo, los estudios culturales y la crítica literaria; autores como Alford y Harris, Counihan y Van Esterik, o Curtain y Heldke, entre otros, han desarrollado conexiones entre la comida, la cultura, la identidad y el cuerpo, haciéndose eco del famoso eslogan “somos lo que comemos” de Brillat-Savarin. Igualmente, desde campos como la antropología y la sociología, así como desde la filosofía o el psicoanálisis, pasando por el postcolonialismo, las numerosas relaciones entre comida, identidad y cuerpo han sido tenidas en cuenta y analizadas mediante los diferentes prismas a través de los cuales las distintas disciplinas miran. Y, sin embargo, apenas se ha prestado atención a la gran variedad de metáforas culinarias que las mujeres usan en sus literaturas para catalizar la comunicación entre culturas y consolidar genealogías individuales, familiares y nacionales.
Partiendo de la idea de que la cultura determina lo que comemos, y de que lo que comemos y cómo lo comemos, a su vez, condiciona el contexto cultural, fija nuestras creencias y produce identidad, este proyecto se propone un objetivo general: analizar cómo las representaciones culinarias en la literatura de latinas de finales del siglo XX crean una identidad latina (ni unívocamente estadounidense ni hispanoamericana), que, siguiendo las aportaciones de Fernando Ortiz, denominamos transcultural. Este término, acuñado por el etnólogo cubano en Contrapunteo cubano del tabaco y del azúcar en 1940, trata de describir la realidad cubana y, por extensión, caribeña y latinoamericana, como el resultado de un proceso transitivo de una cultura a otra, esto es, un proceso de traslado y transferencia que comprende varias fases: adquisición de una cultura nueva (aculturación), pérdida o desarraigo de la cultura anterior (deculturación), y creación de nuevos fenómenos culturales a partir de los elementos supervivientes de la cultura originaria y de la adaptación de los componentes importados (neoculturación).
Son productos alimenticios (desde el ajiaco cubano al burrito mexicano) los que en este proyecto tomamos como alegoría de la historia de la identidad transcultural latina con el propósito de estudiar cómo esa transculturalidad se negocia en su escritura, una escritura, por lo general, trufada de recetas y aderezos culinarios. |